BURGUILLOS DEL CERRO

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El conjunto histórico de la localidad de Burguillos del Cerro, declarado bien de interés cultural, conserva la huella de los pueblos celta, romano y visigodo.

El término de Burguillos es muy rico en restos del período visigodo, además de en Matapollito, San Juan Bautista, Santa María del Valle, Ermita de San Vicente y en el cabezo del Monasterio.

DESCRIPCIÓN

En el siglo VII, nos encontramos, en el término municipal de Burguillos del Cerro, con una población estable hispanorromana y visigoda, con un núcleo de población de buen tamaño, situado a la falda de Guruviejo y protegido por el castillo de Burgos el Viejo. Población que contaba con una Basílica visigoda para el culto católico, con pila bautismal y área funeraria. Conocemos el nombre del pagus o aldea llamado IANISI (Yanises). Existían otros núcleos dispersos de población por el resto del término. Podemos citar San Vicente, Santa María del Valle, Cabezo del Monasterio y la antigua Iglesia de San Juan Bautista, Santa María de la Encina y el castillo.

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Burguillos del Cerro

 

DESCRIPCIÓN BASÍLICA VISIGODA DE LA SANTA CRUZ

La Basílica consta de tres cuerpos: el templo, donde se encontró la cruz; el vestíbulo, en el que estaba la pila bautismal, y el cementerio, el que se encontraron las treces sepulturas.
La Basílica cumple con las características propias de los templos hispanosvisigodos, al tener un santuario cuadrangular.(Salvador Andrés Ordax. Historia de la baja Extremadura. Huellas visigodas de la baja Extremadura. Badajoz 1986).
Contaba con un atrio o vestíbulo, otra de las características de las iglesias hispanovisigodas, en el que se halló la pila bautismal, de forma cuadrifolia.

Estamos ante una iglesia consagrada a la Santa Cruz en Yanises, pagus o aldea visigoda existente al amparo del castillo de Burgus (Burgos el Viejo).

Matías R. Martínez nos cuenta en el informe que apareció, en las primeras labores de trabajo, una cruz de metal dorado, rota en su brazo derecho y en su parte superior. En los días posteriores se encontró la parte superior. La cruz es de tipo griego y según el P. Fita de las argollas de los brazos pendían el alfa y el omega, para representar el emblema de la divinidad de Jesucristo.
La inscripción que ostenta la cruz en su cara principal, según el docto académico P. Fita es:

                                    OFFeret STEFANVS ECLISIE SanctaE Crucis IN ANISI.
                      
                                    La ofrece Esteban A la iglesia de la Santa Cruz en Yanises.

El cementerio hallado también en la zona/excavación era una habitación medianera con la iglesia. En el mismo aparecieron trece sepulturas, que no pudo ver Matías R. Martínez por encontrarlas deshechas. Estaban cubiertas con lajas de pizarra.

  Notas tomadas del texto de D. Antonio Surribas Parra, publicado en el blog

http://burguillosysuhistoria.blogspot.com.es/2014/11/basilica-visigoda-de-la-santa-cruz-en.html

Información del patrimonio

Monumento o lugar a visitar Basílica visigoda de la Santa Cruz.
Descripción Estilo Hispano-visigodo.
Tipo Basílica.
Época S. VII
Estado de conservación
Dirección
Coordenadas GPS
Propiedad, dependencia
Posibilidad de recibir visitas de público en general o solo especialistas
Necesidades de conservación
Horarios y condiciones de visita
Importe entrada
Trabajos de investigación en realización
Accesibilidad
Señalización si está inscrito en la ruta
Bibliografía
Vídeos
Web http://www.turismoextremadura.com/viajar/turismo/es/explora/Castillo-de-Burguillos-del-Cerro_1924203554
http://burguillosysuhistoria.blogspot.com.es/2014/11/basilica-visigoda-de-la-santa-cruz-en.html
Localidad

Información de la localidad

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Bibliografía SASTRE DE DIEGO, ISAAC: Burguillos del Cerro en la Antigüedad Tardía. Instituto de Arqueología de Mérida. ROMULA 6, 2007, 231 - 246

GIBELLO BRAVO, VICTOR M. La materialización de un sueño. Ayuntamiento de Burguillos del Cerro. 2015.

Vídeos
Web http://burguillosysuhistoria.blogspot.com.es/2014/11/basilica-visigoda-de-la-santa-cruz-en.html

Patrimonio Natural

 EL MEDIO NATURAL EN EL ENTORNO DE BURGUILLOS DEL CERRO EN EL PERIODO VISIGODO

Bases previas: Nociones de paisaje desde el punto de vista del medio natural

El paisaje es una superficie heterogénea constituida por un conjunto de ecosistemas (unidades ecológicas naturales constituida cada una por biocenosis y biotopos) interaccionados entre ellos.

Un paisaje está constituido por tres elementos: Matriz, isla y corredor, teniendo como ejemplo los existentes en Burguillos del Cerro.

Los paisajes actuales han sido intervenidos por:

El clima: Cambios extraordinarios en frío-calor, sequía-lluvias

El suelo: Cambios originados por el clima y la erosión

El hombre: Ha ido fragmentando los grandes ecosistemas (bosques, etc.) en elementos cada vez más pequeños.

Para introducirse en el ambiente del medio natural de una época, es preciso analizar la situación humana, los medios de supervivencia y la evolución natural o artificial de la vegetación del entorno.

A continuación estudiaremos muy someramente estos conceptos en la época visigoda.

 

Situación humana de la época

Considero (y no soy experto en el tema) que los visigodos comenzaron sus primeras incursiones en España sobre el año 416, asentándose realmente a partir del entorno de 454.

Estuvieron controlando la Península hasta el año 711 (batalla del Guadalete), o por lo menos gran parte de ella  (Bizancio se apoderó durante bastantes años de casi toda la costa mediterránea y de Baleares).

Los invasores visigodos no eran más de 100.000. Se mezclaron rápidamente con la población autóctona (celtíberos, familias de origen romano, etc.) y buscaron medios de obtención de alimentos manteniendo la situación anterior y posteriormente, mejorándola.

 

El clima y el paisaje natural en el entorno de Burguillos del Cerro (en la época visigoda)

El Medieval Warm Period  o Periodo Cálido Medieval se presentó a partir de mediados del siglo VI (550) y duró hasta el entorno de 1300.

Así pues, coincidió prácticamente con la verdadera ocupación visigoda del país.

Se caracterizó por constituir un período de aridez en el territorio extremeño (debemos tener en cuenta que durante este período, se cultivó vid en el Reino Unido y que los vikingos colonizaron Groenlandia), y, por supuesto, en el entorno de Burguillos del Cerro.

Esto consolidó el paisaje de monte adehesado, pero con una reducción de los cultivos de huerta (menos agua) y un aumento de la agresión ganadera al arbolado, al matorral y a la vegetación subarbustiva.

En términos técnicos, el clima de la zona se clasifica como Tipo climático IV de Allué, de zona esteparia continental interior, con coscojares (Q. coccifera) y espinares (arboles o arbustos espinosos).

La clasificación básica del clima del entorno de Burguillos del Cerro es de clima mediterráneo templado.

 

Medios de alimentación

Normalmente los visigodos hicieron repartos de tierra y buscaron áreas de cultivo, vitales para su supervivencia.

Estas áreas de cultivo, propiedad en gran parte de la población autóctona, fueron ampliadas y las técnicas de explotación, en gran parte romanas, fueron mejoradas en las épocas de esplendor visigodas.

Los productos fueron en su mayoría los mismos que los de la época romana, basados fundamentalmente en los cereales (trigo, mijo, etc.) y posteriormente se volcaron en las legumbres, las hortalizas, la fruta y el viñedo (vino).

Asimismo introdujeron especies como la espinaca, la alcachofa  y el lúpulo.

Las clases dominantes practicaban la caza mayor y menor.

La ganadería se basaba en la producción de vacuno, ovino y sobre todo porcino.

Por otra parte, la recogida de frutos del bosque no fue nada desdeñable en muchas zonas.

 

El bosque en el entorno de Burguillos del Cerro en la época visigoda

A lo largo de miles de años las sucesiones ecológicas (las especies se suceden unas a otras) fueron asentando poblaciones vegetales y animales en el territorio, constituyendo desde mucho antes de la época romana un bosque mediterráneo con una cubierta más o menos espesa de estratos arbóreos, arbustivos o subarbustivos.

A medida que pasó el tiempo, las necesidades de la población de la zona obligaron a ampliar las tierras de cultivo-cereal, huerta y frutales- y a extender las áreas destinadas a pastos.

Esta intervención humana transformó la fisionomía del bosque hacia el típico montes adehesado, con especies arbóreas de quercíneas (encina, alcornoque, roble) aisladas entre grandes claros dedicados al cereal o al pastizal.

Los suelos de los montes adehesados suelen ser ácidos, pobres en nutrientes, con poca materia orgánica y deficitarios en calcio y fósforo, por lo que la explotación en aquella época se limitaba prácticamente a los frutos (bellotas) del medio forestal para la alimentación del ganado, a la eliminación parcial de la vegetación arbórea y a la erradicación de la arbustiva en las zonas que iban a tener como destino la producción de cereal o el pasto. En las zonas más bajas y fértiles, y si había disponibilidad de agua, el cultivo se orientó a la horticultura.

El monte pasa a ser un monte hueco, en el que la poda por una parte y la actuación del ganado sobre los estratos arbustivos y subarbustivos por otra, configuraron la estructura seminatural del espacio vegetal del territorio:

Cultivos de cereal

Huertas

Pastizales en dehesa

Arboles aislados en dehesa

De la época visigoda existen muchas referencias a los montes, sobre todo en Códigos y en otras disposiciones legales. Suelen tratar de penas a los que dañan los montes, pero con el criterio de proteger el derecho de propiedad y no con el de preservar el patrimonio forestal.

En el Código de Recesvinto (Liber Iudiciorum) se detallan esos castigos.

Por otra parte, es muy posible que los invasores visigodos trajeran a España el respeto de los pueblos germánicos por el bosque.

En los reinos visigodos se consolidó y se generalizó el régimen de aprovechamiento comunal  de los bosques, iniciado en la época romana.

En la zona de Burguillos del Cerro las explotaciones ganaderas parece que se orientaron sobre todo a la ganadería de porcino, caballar, ovino y vacuno en régimen extensivo.

Como dato complementario podemos indicar que la explotación del monte de la época muy bien pudo ser del orden de 1 o 2 ovejas por hectárea, 1 vaca cada 4 hectáreas, 500 Kg de leña por hectárea y año, y una producción de 400 a 500 Kg de bellotas por hectárea y año, con una carga variable de ganado porcino.

 

El paisaje vegetal del entorno de Burguillos del Cerro en la época visigoda: Las especies.

El alcornoque, la encina o el acebuche son plantas que van apareciendo con regularidad desde hace más de 10.000 años.

Los dos primeros constituyen bosques esclerófilos, con hojas perennes y duras, capaces de soportar largas sequías.

Los visigodos, y por supuesto los pobladores anteriores, utilizan estas especies por su fruto (bellotas, aceitunas), como combustible para calentarse y para cocinar (leñas, carbón) como materiales de construcción, como material de embalaje (corcho) o como componentes de herramientas y armas (mangos de utensilios domésticos y agrícolas, lanzas).

Los visigodos, en concreto, mejoraron las técnicas de carboneo en los encinares y alcornocales.

Estas plantas tienen poca eficacia fotosintética al tener hojas gordas y opacas, con el doble de clorofila que los pinos y una superficie foliar doble que la de un hayedo, para compensar.

Sus estomas (sobre todo los de las hojas externas) los estomas en verano se cierran durante gran parte del día para no perder agua.

La vegetación, ante estaciones secas muy prolongadas, se defendía con esclerofilia (raíces fuertes y profundas, hojas coriáceas adaptadas, etc.) y con terofilia (los terofitos se defienden presentándose en verano como semilla para superar la sequía y germinando y creciendo en otoño y sobre todo en primavera).

¿Y los visigodos? Pues continuaron la labor anterior, modificando matrices, islas y corredores en función de lo que les permitían el clima (sequía) y las guerras (destrucción y quema de cosechas).

La vegetación natural acompañante estaba compuesta por matorral heliófilo (que necesita mucho sol directo), alguna conífera (enebros y sabinas), espinos (Rhamnus) y otros.

En cuanto a los encinares, en esa época casi carecían de heladas, con una floración exuberante en primavera.

Eran muy frecuentes lavandas, jaras, brezos y otras leguminosas, como genistas, madroños y algunas oleáceas (acebuche, aligustre).

En las áreas adehesadas eran características algunas rosáceas (peralillo o Pyrus).

También había, y hay, adelfas, zarzaparrillas, lentiscos y otras.

 

La agresión humana en la época visigoda

La lucha del hombre con la Naturaleza – defenderse de ella – dominarla – protegerla, en la época visigoda estaba en las dos primeras fases.

Las actuaciones en el Medio Natural eran las siguientes:

Cultivos: Quema de bosques y roturación de suelos

Pastizales: Quema de matorral y bosque

Ganadería: Pastoreo y ramoneo de árboles y matorrales

Producción de hierro para armas y herramientas: en ciertas épocas se produjo hierro en la zona, debiéndose tener en cuenta que para producir 1 Tm de hierro se requerían 3 Tm de carbón vegetal (de encina o de alcornoque), lo que equivalía a deforestar un área muy considerables cada 40 días de fundición (en principio, un círculo de más de 1 Km de radio)

En la Comarca Zafra – río Bodión la expansión de pastos y cultivos de la época romana se redujo al principio de la época visigoda, aumentando posteriormente y mejorándose el cultivo del acebuche como portainjertos de los olivos.

En el Fuero Juzgo se trata la trashumancia del ganado, y aunque se conocen referencias a la dehesa anteriores al año 924, si está claro que la creación de los montes adehesados se practicó desde la época romana y se mantuvo en la época visigoda.

Con estos conceptos podemos tener una aproximación razonada a cómo pudo ser el Medio Natural en Extremadura, y, en concreto, en el entorno de Burguillos del Cerro.

Mariano Seoánez Calvo

 Dr. Ingeniero de Montes

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